Señor, gracias por este nuevo día que me regalas. Cada amanecer es evidencia de tu misericordia que es nueva cada mañana según Lamentaciones 3:23.
Hoy me presento ante ti con un corazón abierto y dispuesto. Cubre mi mente con tu sabiduría para tomar las decisiones correctas, cubre mis palabras para que edifiquen y no destruyan, y cubre mis pasos para que me lleven a donde tú quieres.
Decreto que este día está ungido con tu gracia y tu favor. Las puertas correctas se abrirán, los encuentros correctos sucederán, y todo lo que necesito estará disponible en el momento preciso.
Que sea una bendición para cada persona que cruce mi camino hoy. En el nombre de Jesús, amén.