Amado Proveedor Celestial, hoy traigo a tus pies mis problemas financieros y la pesada carga de mis deudas. Reconozco que tú eres el verdadero dueño del oro y la plata. Te pido perdón si he administrado mal los recursos que me diste en el pasado, y te ruego que me des sabiduría divina para salir hoy de este bache económico. Abre vías de provisión inesperadas, bendice abundante y fuertemente el trabajo de mis manos y enséñame a confiar en tu fidelidad en lugar de angustiarme inútilmente por lo que me falta. Confío en que tú suplirás. Amén.
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Recibe esta bendición en tu corazón
La Palabra Eterna que nos fortalece
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:19
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28