Amado Proveedor Celestial, hoy traigo a tus pies mis problemas financieros y la pesada carga de mis deudas. Reconozco que tú eres el verdadero dueño del oro y la plata. Te pido perdón si he administrado mal los recursos que me diste en el pasado, y te ruego que me des sabiduría divina para salir hoy de este bache económico. Abre vías de provisión inesperadas, bendice abundante y fuertemente el trabajo de mis manos y enséñame a confiar en tu fidelidad en lugar de angustiarme inútilmente por lo que me falta. Confío en que tú suplirás. Amén.
La Palabra Eterna que nos fortalece
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.”
Filipenses 4:19
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Mateo 11:28
“Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.”
Salmo 37:25
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.”
Hageo 2:8
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia...”
2 Corintios 9:8
“No te desampararé, ni te dejaré.”
Hebreos 13:5
“Jehová es mi pastor; nada me faltará.”
Salmo 23:1
“El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.”
Proverbios 11:25