“1 El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, 6 ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. 7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. 9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, 10 no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. 16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.”
“Declara el Salmo 91 en primera persona para máxima efectividad: "Yo habito al abrigo del Altísimo y moro bajo la sombra del Omnipotente. Digo a Jehová: Tú eres mi esperanza y mi castillo, en ti confío. Tú me libras del lazo del cazador y de toda pestilencia destructora. Debajo de tus alas estoy seguro. No temeré el terror de la noche ni la saeta que vuele de día. Diez mil caerán a mi diestra, mas a mí no llegará. Pues has mandado a tus ángeles acerca de mí, que me guarden en todos mis caminos."”
También sugerimos leer:
Reflexiones
Salmo 91 — Texto Completo (Versión Reina-Valera)
El Salmo 91 está estructurado en tres voces únicas: **El creyente declara (v. 1-2):** "El que habita en el abrigo del Altísimo" — esta es la posición del que ha elegido la protección divina. No es un privilegio automático, sino consecuencia de la habitación — de hacer de Dios el hogar permanente de tu confianza. **El salmista promete (v. 3-13):** Siete formas específicas de protección — del lazo del cazador, de la pestilencia, del terror nocturno, de la flecha diurna, de la enfermedad en oscuridad, de la plaga y de los enemigos. La imagen de las alas (v. 4) evoca la ternura maternal de Dios cubriendo a sus crías. **Dios habla en primera persona (v. 14-16):** Esta es la parte más extraordinaria del salmo — Dios mismo toma la palabra para confirmar las promesas. "Por cuanto en mí ha puesto su amor" — la condición no es perfección moral, sino amor y conocimiento del Nombre. La conclusión: larga vida y salvación contemplada. El Salmo 91 no promete ausencia de circunstancias difíciles — promete presencia total de Dios en ellas y autoridad para atravesarlas con cobertura sobrenatural.
Cómo Declarar el Salmo 91 como Oración Personal
Declarar las promesas bíblicas en primera persona activa la fe y alinea la mente con la verdad espiritual. Los judíos practicaban esta forma de meditación activa — "hagah" en hebreo — que significa murmurar, meditar y declarar en voz baja las palabras sagradas hasta que se internalizaban profundamente.