Amado Dios, al caer las sombras de la noche, vengo ante tu presencia con un corazón humilde. Te doy gracias por cada respiro de este día, por las victorias y también por los desafíos que me hicieron crecer.
En este momento, suelto toda carga que no me pertenece. Entrego mis preocupaciones, mis miedos y mis planes inacabados a tus manos soberanas. Tú eres quien sostiene el universo, y sé que puedes sostener mi vida mientras descanso.
Cubre mi hogar con tu manto de protección. Que tus ángeles acampen alrededor de mi cama y de mis seres queridos. Declaro que ninguna perturbación tocará mi mente ni mi morada.
Renuevo mi confianza en ti, sabiendo que tu fidelidad es grande y tus misericordias son nuevas cada mañana. Me acuesto en paz y duermo tranquilo, porque solo Tú, Señor, me haces vivir confiado. En el nombre de Jesús, Amén.