El Ancla del Alma

Salmos de Esperanza y Restauración

Cuando la esperanza humana se agota, los Salmos nos recuerdan que hay un Dios que no se cansa, no se olvida y siempre tiene un plan para restaurar.

Leer reflexiones

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. 2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. 5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle.

Salmo 42: Sedienta está mi alma de Dios

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida. 10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.

Salmo 46: Dios es Nuestro Refugio y Fortaleza

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Reflexiones

Salmo 42: Sedienta está mi alma de Dios

El Salmo 42 es la oración del que ha perdido el frescor de la presencia de Dios pero no ha perdido la sed de volver a encontrarla. Es el punto de partida de la esperanza: reconocer que nuestra alma aún lo busca.

Salmo 46: Dios es Nuestro Refugio y Fortaleza

El Salmo 46 nos invita a soltar el control y conocer que Dios es soberano. En la quietud — no en la actividad frenética — es donde la esperanza se renueva y la fe se fortalece.

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