Señor Todopoderoso, proveedor de toda buena dádiva, hoy vengo delante de ti para entregarte mis talentos, mis ideas y el negocio que has puesto en mis manos. Reconozco que tú eres la fuente inagotable de mi prosperidad y que es tu Espíritu quien me da la fuerza y la inteligencia para producir riquezas.
Te pido que tomes el control absoluto de este emprendimiento. Encomiendo a ti mis obras para que mis pensamientos sean afirmados. Otórgame la sabiduría de lo alto para tomar decisiones correctas, para discernir las buenas oportunidades y para evitar sociedades o inversiones que no provienen de ti.
Padre, que tu favor y gracia me rodeen como un escudo frente a mis clientes y proveedores. Bendice el trabajo de mis manos para que rinda fruto al ciento por uno. Que nunca la ambición, la codicia o el estrés ahoguen la paz que tú me das. Ayúdame a recordar siempre que el dinero es una herramienta, pero tú eres mi Señor.
Te pido que este negocio no solo sea un medio de provisión para mi familia, sino también un instrumento de bendición para otros y una forma de honrar tu nombre con mi integridad laboral. Quito la ansiedad financiera de mi mente y confío en tu provisión diaria. Que todas las puertas que tú abras, ningún hombre las pueda cerrar. En el nombre de Jesucristo, amén.
