“1 Ten misericordia de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2 Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. 5 He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo oculto me has hecho comprender sabiduría. 7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. 8 Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. 9 Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.”
“10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. 11 No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. 12 Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. 13 Entonces enseñará a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti. 14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia. 15 Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. 16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. 18 Haz bien con tu benevolencia a Sion; edifica los muros de Jerusalén. 19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, los holocaustos y ofrendas del todo quemadas; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.”
“Lámpara es a mis pies tu palabra.”
Salmo 119:105También sugerimos leer:
Reflexiones
Salmo 51:1-9 — La Petición de Misericordia
En estos primeros versículos, David expone su pecado sin excusas ni atenuantes. Comprende de forma profunda que la transgresión, aunque daña a seres humanos, es en última instancia una ofensa directa contra la santidad de Dios. Clama por misericordia basándose exclusivamente en el carácter compasivo de Dios, no en sus propios méritos.
Salmo 51:10-19 — La Restauración del Espíritu
David pasa de pedir perdón a rogar por una transformación interior profunda. El v. 10 ("Crea en mí...") utiliza el verbo hebreo "bará", que implica crear algo de la nada, indicando que solo una intervention divina puede purificar el corazón. Tras recibir el perdón, David promete enseñar a otros, demostrando que un corazón perdonado se convierte en el mejor mensajero de la gracia.
