Padre bueno, te traigo en este momento a mi familia entera. Gracias porque nos diste el uno al otro como regalo.
Cubre cada miembro de mi hogar con la protección de tu Espíritu. Donde haya heridas, que tu gracia sane. Donde haya frialdad, que el amor de Cristo restaure.
Señor, sé el centro de nuestro hogar. Que al sentarnos a la mesa te nombremos, que al levantarnos te busquemos.
Bendice a cada hijo, padre, abuelo que forma parte de este hogar. Establece tu herencia espiritual de generación en generación. Amén.