Señor mi Dios, acudo a ti reconociendo que tú eres mi único y verdadero Proveedor. Todo lo que tengo y todo lo que soy proviene de tu gracia infinita. Hoy quiero poner en tus manos mi vida laboral, mis finanzas y mis proyectos. Te pido que abras puertas de oportunidad que ningún hombre pueda cerrar y que me guíes hacia el lugar de trabajo y propósito que has diseñado específicamente para mí. Si hay puertas que deben cerrarse porque no convienen a tu plan, dame la paz para aceptarlo y la fe para esperar tu mejor opción.
Te pido que derrames tu favor sobre la obra de mis manos. Dame sabiduría de lo alto para tomar decisiones correctas, inteligencia para resolver problemas complejos y gracia para tratar con mis jefes, compañeros y clientes. Ayúdame a trabajar con integridad, excelencia y diligencia, no como quien busca agradar a los hombres, sino sabiendo que a ti te sirvo. Que mi ética laboral, mi honestidad y mi actitud sean un testimonio constante de tu presencia en mi vida. Líbrame del estrés, la ansiedad por el futuro y el agotamiento, recordándome siempre que mi sustento no depende de la economía de este mundo, sino de las riquezas de tu gloria.
Bendice mis ingresos, Señor, para que nunca falte el pan en la mesa de mi hogar. Dame la sabiduría para administrar bien los recursos que pones en mis manos, para ser un mayordomo fiel, generoso y prudente. Que mi trabajo no sea solo un medio de supervivencia, sino un ministerio donde pueda bendecir a otros y glorificar tu nombre. Descanso en tu promesa de que suplirás todo lo que me falta. En el poderoso nombre de Jesús, amén.
