“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán. Engrandeced a Jehová conmigo, y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende.”
“Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.”
“Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. La ira de Jehová contra los que hacen mal, para cortar de la tierra la memoria de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová. Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Matará al malo la maldad, y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos, y no serán condenados cuantos en él confían.”
“Lámpara es a mis pies tu palabra.”
Salmo 119:105También sugerimos leer:
Reflexiones
La Decisión de Alabar en la Crisis (v. 1-7)
El encabezado de este salmo nos da un contexto histórico crucial: David lo escribió tras haber tenido que fingir locura ante el rey Aquis (Abimelec) de Gat para salvar su vida. Era un fugitivo, acorralado, avergonzado y solo. En medio de esta humillación, su respuesta no es la queja, sino una resolución inquebrantable: "Bendeciré a Jehová en todo tiempo". La verdadera alabanza no depende de que las circunstancias sean favorables; es una disciplina espiritual que elegimos ejercer precisamente cuando todo va mal. David decide que la alabanza será el filtro a través del cual interpretará su realidad. Él nos invita a unirnos a él ("Engrandeced a Jehová conmigo") para que juntos podamos amplificar la gloria de Dios. En los versículos 4 al 7, David testifica del rescate divino basado en su experiencia personal reciente. Él dice: "Busqué a Jehová... y me libró de todos mis temores". Nota que Dios no lo libró inmediatamente de sus *enemigos*, sino de sus *temores*. A menudo, el primer milagro que Dios hace no es cambiar la circunstancia externa, sino calmar la tempestad interna del miedo. El versículo 5 nos ofrece una promesa estética: aquellos que mantienen su mirada fija en Dios, incluso en la oscuridad más profunda, se vuelven radiantes; sus rostros son iluminados por la luz de Su presencia y no sufrirán la vergüenza de una fe decepcionada. Y como un broche de oro protector, David declara que "el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen". Esta no es una visita casual; es un campamento permanente. El Señor establece un cerco militar infranqueable alrededor de sus hijos para defenderlos activamente de cualquier mal.
La Invitación a Experimentar a Dios (v. 8-14)
Llegamos a uno de los versículos más sensoriales y hermosos de todo el Salterio: "Gustad, y ved que es bueno Jehová". David sabe que hablar sobre la bondad de Dios tiene un límite; eventualmente, tienes que experimentarla por ti mismo. Así como no puedes explicar el sabor de la miel a alguien que nunca la ha probado, la verdadera naturaleza del amor de Dios solo puede ser comprendida a través de la experiencia íntima ("gustar"). Es una invitación al encuentro personal. A quienes aceptan esta invitación, se les promete que "nada falta a los que le temen". David utiliza un contraste audaz: incluso los leoncillos —depredadores jóvenes, fuertes y capaces en la cima de la cadena alimenticia natural— pueden llegar a pasar hambre. Pero aquellos que confían en el Señor, aunque parezcan débiles a los ojos del mundo, nunca carecerán de ningún bien espiritual o material verdaderamente necesario. A partir del versículo 11, el salmo cambia su tono y David adopta el papel de un maestro sapiencial (similar al libro de Proverbios), dirigiéndose a sus "hijos" espirituales para enseñarles en qué consiste este temor reverente a Jehová. Nos sorprende descubrir que el "temor a Dios" no se manifiesta en rituales religiosos complejos, sino en una ética práctica y cotidiana. Si deseas una vida buena y larga, David instruye, debes comenzar por dominar el músculo más pequeño pero más peligroso: la lengua. Guardarse del mal y del engaño verbal es el primer paso. Luego, no basta con evitar el mal ("apártate del mal"); la vida cristiana exige una acción proactiva: "haz el bien". Y respecto a la paz, no debes simplemente desearla pacíficamente, sino "buscarla y seguirla" agresivamente, persiguiéndola como un cazador persigue a su presa. Esta es la vida práctica que honra a Dios.
El Consuelo para el Quebrantado (v. 15-22)
En esta sección final, David nos asegura que el universo no es un lugar frío, vacío e indiferente. Los ojos del Creador están enfocados con atención amorosa sobre sus justos, y sus oídos están afinados para captar hasta el más débil de sus clamores. En contraste, Su rostro se aparta con santa ira de aquellos que practican la maldad. El versículo 18 es, quizás, la gema más brillante de todo el salmo, y ha sido un bálsamo para millones a lo largo de la historia: "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón". En las culturas antiguas (y a menudo en la nuestra), se creía que los dioses favorecían a los fuertes, los ricos y los exitosos, y que la tragedia era una señal del abandono divino. David destroza esta mentira. Cuando tu corazón se hace pedazos por el dolor, el luto, la traición o la decepción, Dios no huye de tu sufrimiento; Él se acerca. Dios es atraído magnéticamente hacia el espíritu contrito. Sin embargo, el salmo no ofrece un falso evangelio de prosperidad indolora. El versículo 19 es brutalmente honesto: "Muchas son las aflicciones del justo". Seguir a Dios no te exime del sufrimiento; en un mundo caído, el dolor está garantizado. Pero a esta dura realidad le sigue una promesa inmensa: "pero de todas ellas le librará Jehová". La liberación divina es tan cierta como el sufrimiento humano. El versículo 20 contiene una asombrosa profecía mesiánica ("Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado") que el apóstol Juan confirmaría que se cumplió en la cruz del Calvario (Juan 19:36). Finalmente, el salmo concluye con una nota de redención y victoria absoluta. Mientras que la maldad inevitablemente destruirá a quienes la practican, el Señor ha prometido redimir el alma de sus siervos. Aquellos que han puesto su confianza plena en Él se levantan con una garantía eterna: "no serán condenados".
